Patricia Tissera:“Se aprende más buscando los errores”

La astrónoma argentina ganó un importante premio internacional por sus estudios sobre materia oscura, un elemento que no es posible observar pero que nos remite a los primeros instantes del universo. Patricia Tissera cuenta su experiencia de trabajo, habla del estado actual de la ciencia y muestra un aspecto poco conocido de la astronomía.

Por Juan Ignacio Cánepa

Cuando uno pone pasión y vocación en lo que hace, se nota. La doctora Patricia Tissera, astrónoma y ganadora del Premio L’Oreal-Unesco por la Mujer en Ciencia, parece ser una prueba viva de ello. Desde muy chica sintió afinidad por las ciencias que estudian los astros y el universo. Según recuerda, su vocación por la astronomía nació bien temprano, en la primaria, tiempo en que la matemática era la materia que más se aproximaba a lo que “quería ser de grande”.

Quiso el destino que naciera en Córdoba, ciudad (y universidad nacional) en la que existe la carrera de Matemática, Astronomía y Física, con la facilidad de elegir la especialización en una de las tres ramas recién hacia el final de los estudios. “Me anoté en Astronomía porque me atraía: era algo interesante, que me permitía trabajar con lo que conocía -elementos de matemática y física-, y que siempre te está desafiando”, cuenta a DEF la doctora Tissera sobre sus inicios.

Luego de estudiar en el exterior (Oxford y Universidad Autónoma de Madrid), volvió a la Argentina, donde se desempeña como investigadora del Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE) de la UBA y becaria del Conicet. A diferencia de la imagen más difundida del astrónomo -aquella que ubica al científico de noche sentado al pie de un enorme telescopio-, Patricia Tissera realiza su trabajo construyendo modelos matemáticos, grandes cálculos que desmenuzan el comportamiento de los astros y nos ayudan a entenderlos. A fines del año pasado fue distinguida con el importante galardón internacional por sus modelos sobre materia oscura.

-¿Cómo es trabajar con algo tan inabarcable como el Universo?

-Es complicado, porque tiene muchos aspectos que deben tenerse en cuenta. Hay que manejar algo de metafísica, saber de física y computación. Además, enterarse de lo que se está observando y los últimos resultados. Los telescopios y los instrumentos que se han desarrollado en las últimas décadas han permitido observaciones que no se podían hacer hasta el momento. Esto trae nuevos resultados. Entonces siempre hay que mantenerse estudiando y leyendo lo que publican los observadores y los investigadores que construyen los modelos y las simulaciones.

-Es una actividad mucho más cambiante de lo que uno puede llegar a imaginar de antemano.

-Es un constante ir y venir entre un trabajo más rutinario en la computadora, el análisis y las preguntas nuevas que te surgen del trabajo que vas haciendo, y el hecho de tener que mantenerte al día en cuanto a los descubrimientos que van haciendo otros investigadores y astrónomos.

-¿Hace cuánto que trabaja en los modelos que la llevaron a ganar el premio?

-Desde que empecé, trabajé siempre en modelos. Es una cadena de acontecimientos, porque comencé usando durante la licenciatura un código que había en ese momento, en el que trabajábamos con cien partículas. Eran las computadoras que teníamos y el código al cual hace veinte años se tenía acceso. De ahí en más siempre fui trabajando en modelos, consiguiendo y desarrollando códigos cada vez más complejos. En algún momento después de mi tesis, utilicé uno que había desarrollado yo, pero ya no era óptimo. Entonces comencé a ver otros códigos disponibles y me contacté con gente de Alemania que tenía uno muy bueno. Les ofrecí entrar en un proyecto para desarrollar un aspecto físico que ellos no tenían en cuenta (la evolución química y la parte de la inyección de energía), para poder modular las explosiones de supernova y sus efectos en escalas de galaxias. Eso me llevó a involucrarme en los modelos que estamos utilizando ahora.

EL LADO OSCURO DEL UNIVERSO

Los últimos trabajos de la doctora Tissera tratan de descifrar el comportamiento de la materia oscura, materia de composición desconocida que por sus propiedades no se puede observar con la tecnología actual. Estos estudios no son menores: la materia oscura es de lo que está compuesto en su mayoría el universo y su comprensión podría explicar los primeros momentos después del Big Bang.

-Sus trabajos versan sobre bariones y materia oscura. ¿Podría explicarnos qué son?

-Los bariones son la materia que conocemos, la materia de la que estamos hechos: los átomos, los electrones, etc. La materia oscura es materia que, aunque no la veamos, sabemos que existe por mediciones indirectas, por sus efectos gravitatorios, porque tiene masa y ejerce gravedad sobre los bariones. Modifica la evolución de los bariones dinámicamente: la forma, las órbitas, las velocidades.

-Sabemos que existe por lo que provoca en el resto de la materia.

-Es como si no viésemos el sol. Sabríamos que existe de todas maneras porque está todo el sistema solar en equilibrio por la presencia de la masa del sol. Así es como se detectó la presencia de esta materia oscura, pero no se sabe qué tipo de partículas la componen. Sabemos que no es materia bariónica, eso ya se descartó.

-¿Por qué?

-Se han hecho numerosos experimentos bajo la hipótesis de que a lo mejor es masa bariónica que no se puede ver. Pero, en realidad, hay mucha masa oscura, bastante más de la que se puede explicar por los bariones, entonces no hay otra opción más que sean partículas desconocidas.

-¿Cuál es la relación entre la materia oscura y el primer instante del universo?

-Si se detectara qué tipo de partícula compone la materia oscura, esto ayudaría a entender qué pasó al principio. Identificarla significa que, de cierta manera, se prueba algún modelo. Sería un avance increíble para saber cómo se generaron las primeras partículas que componen el universo.

¿VER PARA CREER?

-El trabajo que describe, aunque mucho más sofisticado, recuerda al de los astrónomos de la antigüedad, quienes, sin ver, señalaban la posición de los planetas mediante cálculos. Luego el avance de la ciencia les dio la razón.

-La idea es la misma, porque es la gravedad la que está actuando. Por efecto gravitatorio, uno puede hacer la cuenta y saber que ahí debiera haber más masa, debido a que los efectos sí se pueden ver. La luna, por ejemplo, se mueve de determinada manera, y como se mueve de determinada manera, uno puede deducir que allí hay tanta masa que puede producir o generar el campo gravitatorio.

-¿Cómo se conjuga la observación con los modelos matemáticos?

-Las observaciones muestran la naturaleza. No hay un error en eso. Entonces, es un ida y vuelta: si bien yo no hago observaciones, tengo que entender cómo están hechas, lo que dicen y cómo me lo dicen. Si uno hace física y construye un modelo puramente físico que después no es capaz de predecir lo que alguien puede observar, no sirve de nada. Es simplemente un juego físico para entender algo. Si uno no es capaz de meter ese modelo físico dentro de una observación, entonces no está haciendo astronomía, sino física.

-El astrónomo aplica la física.

-Nosotros tomamos de la física los conceptos y armamos un modelo astrofísico para entender y explicar lo que observamos, y, en todo caso, para hacer predicciones que después alguien pueda observar. Si yo predigo algo que no se va a poder observar hasta dentro de dos millones de años, no sirve de nada, porque lo que se debe probar es que las predicciones que asumí son correctas o no. Entonces es un ida y vuelta entre los dos. Las observaciones, los modelos y las teorías están siempre jugando uno con otro, y tratando de refutarse.

-Debe ser difícil mantener la existencia de algo que no se ve.

-En el último tiempo ha habido muchos proyectos para tratar de refutar la existencia de la materia oscura. Por supuesto, todo el mundo quiere refutar algo y encontrar lo que estaba mal. De hecho, uno siempre trata de hacerlo desde ese punto de vista. Cuando yo estoy mirando los resultados de las simulaciones, siempre me pregunto qué reproduzco y qué no reproduzco, cuáles son las cosas que me dan mal. Finalmente se aprende más buscando los errores que viendo qué podés reproducir.

-¿Qué son los enanos marrones?

-Son objetos que no llegan a ser estrellas: no poseen la suficiente masa como para sostener la fusión nuclear y no emiten, entonces no se pueden observar. El porcentaje de enanos marrones es muy pequeño y dentro de todo lo que sabemos en astronomía no alcanza para explicar la existencia de la materia oscura.

EL ESTADO DE LA CIENCIA

-¿Se transfiere el conocimiento de la astronomía a otras disciplinas?

-En la astronomía el conocimiento es el conocimiento del universo. Como es muy particular la observación de objetos fuera de la tierra, a distancia de millones de años luz, todo lo que sabemos lo aprendemos observando. Por ello hay que diseñar instrumentación y materiales de punta, que después sí tienen aplicación en otras áreas. Otro aspecto que se transfiere es la parte numérica, o sea, los modelos de simulaciones. Estos tienen aplicaciones en finanzas, medicina e ingeniería. Se usan modelos de simulaciones hasta para optimizar las colas del supermercado. Como ciencia, no tiene una aplicación directa, pero sí es motor de desarrollo tecnológico.

-¿Cómo ves la astronomía en general en la Argentina?

-Nuestro país siempre fue históricamente muy fuerte en astronomía. De hecho, el primer observatorio en el hemisferio sur fue el de Córdoba, y los primeros catálogos de galaxias fueron hechos acá. La astronomía argentina siempre formó gente y tuvo un impacto muy grande. Hoy está bien, pero podría estar mucho mejor. Durante muchos años no recibió apoyo, entonces los investigadores hicieron lo que podían para sobrevivir.

-¿Ya no es más así?

-Ahora tenemos un apoyo más grande, como el resto de las ciencias. Y eso se va viendo, porque ya hay muchos más proyectos y de mayor envergadura. Nos quedará que se sostenga el apoyo a lo largo del tiempo porque, como te decía, la astronomía al ser motor de desarrollo tecnológico hay que mantenerla funcionando a un nivel competitivamente alto y por un tiempo prolongado, para que se desarrolle y se vuelque en la sociedad.

-Pareciera, sin embargo, que el mayor apoyo por parte del Estado lo reciben las ciencias aplicadas, como la nanotecnología y la biotecnología.

-Creo que ese es un error de los astrónomos, por no mostrar cuál es el potencial de su ciencia. Hoy, después de varios años, se ha logrado mostrar a quienes financian la ciencia que la astronomía puede tener un gran impacto, que la Argentina tiene muy buenos lugares de observación, y que podríamos recibir instrumental. Me parece que el Gobierno está interesado en la posibilidad de que la Argentina sea sitio de estos grandes observatorios. Si se mantiene el nivel de apoyo que existe, vamos a lograr hacer astronomía y desarrollo tecnológico asociado a la astronomía, para luego volcarlo en la sociedad, que es lo que finalmente se percibe. Es cuestión de mantener cierto planeamiento y una política de apoyo sostenida.

Publicado en: Ciencia & Tecnología
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