A paso de elefante

El desembarco del coloso de la siderurgia Arcelor Mittal y de la poderosa Jindal Steel & Power muestra el creciente interés de los capitales indios por radicarse en nuestro continente. En el sector de los hidrocarburos, las petroleras indias también están encarando compras de activos y proyectos de exploración en la región. De manera silenciosa, el gigante asiático se acerca a América Latina.

“América Latina es lo nuevo”. Así define el embajador de India en Argentina, Rengaraj Viswanathan, el papel que ha venido jugando en los últimos años nuestra región como destino de las inversiones del gigante asiático. “El reciente interés de India por los recursos naturales obviamente ha reforzado su presencia en América Latina y el Caribe, en vista de la complementariedad entre las dos economías”, señala el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en un informe publicado el año pasado y coordinado por Mauricio Mesquita Moreira, especialista en integración y comercio exterior. El reporte del BID destaca que “el intercambio comercial bilateral todavía no ha alcanzado una masa crítica” y considera que “el objetivo de inversiones bilaterales robustas deberá esperar a que estas economías crezcan y acumulen más capital y aptitudes, lo cual solo se puede producir en el largo plazo”.

Sin embargo, no todas son promesas; ya existen sectores donde la penetración de los capitales indios comienza a hacerse sentir. La minería y los hidrocarburos son dos de ellos. “India necesita cada vez más hierro y cobre para su industria”, señala el embajador Viswanathan. En el caso de los hidrocarburos, las importaciones globales de crudo efectuadas por India se duplicaron en los últimos diez años y alcanzaron en el ejercicio fiscal 2009-2010 los 159,26 millones de toneladas. Frente a la necesidad de asegurarse el suministro en el mediano plazo, el propio gobierno de Nueva Delhi ha venido alentando a sus empresas petroleras a expandirse, y dos de ellas -ONGC Videsh y Bharat Petroleum- ya han hecho pie en Brasil, Colombia, Cuba y Venezuela.

ARCELOR MITTAL, UN NUEVO ACTOR GLOBAL

Las primeras inversiones de origen indio en la región llegaron de la mano de Arcelor Mittal, gigante de la siderurgia internacional surgido en 2006 de la fusión de Mittal Steel, propiedad del magnate indio Lakshmi Mittal, con el grupo europeo Arcelor. La nueva empresa transnacional, con sede en Luxemburgo, pasó a controlar los activos que Arcelor tenía en Sudamérica: la siderúrgica brasileña Belgo-Mineira -rebautizada como Arcelor Mittal Aços Longos- y el 65,3% de las acciones de la argentina Acindar. En Brasil se quedó además con tres empresas ubicadas en el llamado Valle del Acero (Vale do Aço), en el estado de Minas Gerais: Acesita (actual Arcelor Mittal Inox Brasil), la Companhia Siderúrgica de Tubarão (actual Arcelor Mittal Tubarão) y Vega do Sul (actual Arcelor Mittal Vega).

“América Latina constituye un mercado del acero de gran importancia, con un elevado potencial de crecimiento”, aseguraba Lakshmi Mittal allá por octubre de 2007, cuando su empresa anunció su intención de quedarse con el restante 34,7% de las acciones de Acindar y hacerse de ese modo con el control total del paquete accionario de la empresa. “Se trata de un mercado que hemos identificado como clave para nuestra expansión”, señaló en aquel momento. En 2007 cerró también la operación que le permitió adquirir el 100% de la siderúrgica mexicana Sicartsa, que se sumaba así a la propiedad de Sibalsa, otra empresa de ese mismo país y del sector del acero que Mittal Steel había comprado en 1991. También compró Cinter, mayor productor de tubos de acero inoxidable en Uruguay. Posteriormente, en 2008, adquirió la totalidad de las acciones de London Mining Brasil, dedicada a la explotación de mineral de hierro, y de Industrias Unicon, principal fabricante de tubos de acero soldados de Venezuela, y tomó el control absoluto de Laminadora Costarricense y Trefilería Colima, en las que poseía el 50% de las acciones.

BOLIVIA: LA MILLONARIA INVERSIÓN DE JINDAL

Otro caso a destacar es el de Jindal Steel & Power, que ha radicado en Bolivia la mayor inversión extranjera directa en la historia de ese país. En marzo de 2007 se logró el acuerdo definitivo con el gobierno de Evo Morales, que autorizó a la empresa a explotar por 40 años el yacimiento de hierro El Mutún, ubicado en el departamento de Santa Cruz, a 27 kilómetros de Puerto Suárez, y colindante con el macizo brasileño de Urucum. El compromiso de inversión fue por 2100 millones de dólares. El hierro será industrializado en una planta siderúrgica, que tendrá una capacidad de producción de 1,7 millones de toneladas anuales y deberá entrar en actividad en 2014. Se comprometió a instalar, además, una planta de fabricación de hierro esponja, otra de pellet y una usina termoeléctrica con una potencia de 450 MW.

Jindal también ha hecho pie en el sector de los hidrocarburos. A través de su controlada Gas To Liquid International (GTLI) opera el campo gasífero Palmar, que le fue transferido en 2009 por la coreana Dong Won, su anterior concesionaria. A su vez, GTLI ha conformado con la estatal YPFB una sociedad anónima mixta (60% de YPFB y 40% de GTLI) para explorar cuatro bloques: Río Beni, Almendro, Itacaray y Cupecito. Por otro lado, Jindal se había interesado por los recursos gasíferos del vecino Perú, pero hace dos años desistió de la firma de los contratos de exploración y explotación de tres lotes ubicados en las cuencas Marañón, Huallaga y Ucayali, que le habían sido otorgados en concesión por la estatal Perupetro.

SED DE PETRÓLEO: ADQUISICIONES Y ALIANZAS

La necesidad de petróleo de una India en pleno crecimiento ha llevado a las empresas del sector a comprar activos ajenos y a establecer alianzas para la exploración de hidrocarburos en otras latitudes. En el caso de América Latina, en septiembre de 2007 los activos de la petrolera canadiense EnCana en Brasil fueron adquiridos por un consorcio conformado por dos compañías indias, Videocon Industries y Bharat Petroleum Corporation, que dieron vida a la joint venture VB Brasil Petróleo Limitada, que tomó la concesión de diez bloques de exploración offshore en las cuencas de Campos, Espíritu Santo, Potiguar y Sergipe-Alagoas.

La estatal Oil & Natural Gas Corporation (ONGC) también ha venido ampliando su participación en distintos proyectos de exploración offshore. A través de su subsidiaria ONGC Campos, posee participación accionaria en cinco bloques en la cuenca brasileña de Campos, en asociación con Petrobras, Shell y la colombiana Ecopetrol. En Colombia, su subsidiaria ONGC Amazon Alakanda ha conformado una sociedad con la estatal china Sinopec para desarrollar el proyecto Mansarovar, en conjunto con Ecopetrol. Allí explota el crudo pesado recuperado de los campos Velásquez y Asociación Nare y lo transporta a través de un oleoducto que conecta la estación de bombeo de Velásquez con la refinería de Ecopetrol en Barrancabermeja. ONGC tiene además participación en otros cuatro bloques en Colombia, en sociedad con Ecopetrol.

La misma empresa petrolera india adquirió en 2006, de manos de Repsol YPF, una participación del 30% en siete bloques exploratorios costas afuera, ubicados en la zona económica exclusiva de Cuba. Sus socias son Repsol YPF y la noruega Statoil. En Venezuela, mientras tanto, su subsidiaria ONGC Nile Ganga conformó en 2008 una sociedad mixta con PDVSA, que fue bautizada como Petrolera IndoVenezolana S.A. (PIVSA), para desarrollar el proyecto San Cristóbal. Más recientemente, en febrero de 2010, ONGC se integró a un consorcio junto a PDVSA -del que también forman parte Indian Oil Corporation, Oil India, Repsol YPF y la malaya Petronas- que se denominó PetroCarabobo y explotará las reservas del bloque Carabobo 1. De esta forma, India tendrá acceso a parte de los recursos de la codiciada Faja Petrolífera del Orinoco.

Desde la óptica de la demanda, debemos señalar que Reliance Industries, la mayor compañía privada de India y poseedora de uno de los complejos de refinación más grandes del mundo, importó el año pasado un promedio de 300 mil barriles diarios de petróleo de Sudamérica. Cerca de dos tercios de ese crudo importado provinieron de Venezuela. Otro cliente de Venezuela es Essar Oil, y se espera que se sume Mangalore Refinery & Petrochemicals Limited (MRPL), subsidiaria de ONGC. De esta forma, India está buscando diversificar sus fuentes de abastecimiento y establecer relaciones privilegiadas con la mayor potencia petrolera de América Latina. Y Venezuela, por su parte, se ha convertido en un “suministrador seguro de petróleo de India”, tal como había anticipado en 2006 Hugo Chávez durante la Conferencia de No Alineados celebrada en La Habana.

Principales inversiones de capitales indios en América Latina

Empresa Proyecto Monto de la inversión Fecha de la operación
Jindal Steel & Power Yacimiento de hierro El Mutún (Bolivia) U$S 2.100 millones (compromiso a 8 años) Marzo de 2007
Bharat Petroleum /

Videocon Industries

Compra de activos de EnCana Brasil U$S 165 millones Septiembre de 2007
Arcelor Mittal Compra del 34,7% de Acindar (Argentina) U$S 546 millones Diciembre de 2007
ONGC Videsh Ltd. Petrolera IndoVenezolana (PIVSA):  PDVSA (60%) – ONGC Videsh (40%) U$S 450 millones

(compromiso a 5 años)

Abril de 2008

Fuentes: Jindal / ArcelorMittal / BPCL / ONGC Videsh

Publicado en: Energía & Minería
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