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China: la medida de un gigante

La reorientación del modelo económico chino, que de un ciclo de crecimiento basado en el aumento extraordinario de las exportaciones e inversiones, ha pasado a centrarse en el consumo interno, tendrá un impacto innegable en nuestro continente. Repasamos en este informe el proceso de transición en el que se encuentra inmerso el gigante asiático y sus repercusiones a nivel global y regional.

R. Evan Ellis: “China tiene un interés estratégico en la región”

En diálogo con DEF, el experto en asuntos de defensa y seguridad, y profesor del Instituto de Estudios Estratégicos del US Army War College se refirió a la penetración china en América Latina y cómo afecta los intereses estadounidenses en la región.

EE.UU. y la región: De la burocracia a las grandes estrategias

¿Qué condiciones se dieron en la historia de América Latina para que formar parte de la “gran estrategia norteamericana”? Hasta el presente hemos vivido dos irrupciones de una gran potencia en la región, Gran Bretaña y EE.UU. La tercera podría estar cerca… 

América Latina: 164 millones de pobres

La tasa de pobreza cerrará en 2013 en un 27,9%, una leve baja de 0,3 puntos porcentuales frente al año anterior.

El neoautoritarismo se viste a la moda

En el turbulento escenario global, se han ido consolidando en América Latina modelos populistas que cuestionan las prácticas republicanas y, lejos de integrarse a los mercados internacionales, ven al mundo como una amenaza.

Claves de la defensa

Cinco expertos analizan los cambios en materia de defensa en la Argentina y su proyección hacia el futuro inmediato. La evolución de la política defensiva y exterior y el rol de las Fuerzas Armadas; el entorno global donde actúan, la relación con el Brasil y su programa nuclear, y el marco doctrinario donde está inmersa desde la instalación de la democracia en el país. Por Lauro Noro

Más allá del Canal

El destino del continente y la forma de pararse frente al resto del mundo fueron, a lo largo de la historia, y sobre todo de la historia más reciente, un lugar de lucha desde el cual las distintas potencias continentales fueron delineando, en base a una variedad de intereses, las formas que servirían para denominar cada momento cultural e histórico. El resto de los países se alineó, cada uno, de acuerdo a su conveniencia. Pero, ¿desde qué lugar se ubicó y se ubica la Argentina?

Cualquiera que en las décadas de los 60 y 70 quisiese sacar patente de progresista debía pronunciar, de manera sentida o no, la palabra “Latinoamérica”. Ese espacio cultural e histórico pasaba a ser sinónimo de destino común alejado de las influencias de la superpotencia estadounidense. En algunos casos, se buscaba emparentar los latinoamericano con corrientes nacionalistas y desarrollistas y, en otros, con los supuestos puntos de convergencia con los movimientos prosoviéticos. Para fines de los 80, luego de dictaduras y agudas crisis económicas, reinaría el termino “hemisférico”. Emergía la idea de un mundo post Guerra Fría y post crisis de la deuda estallada en 1982, que vía Consenso de Washington readaptaría nuestras sociedades y economías al mundo globalizado e interdependiente que se nos presentaba con esperanza e incertidumbre. Iniciativas como el ALCA se enmarcaban en este sentido, como así también construcciones diplomáticas destinadas a articular espacios de paz en ese escenario conflictivo que para esa época aún existía entre la democratizada Sudamérica y los EE.UU. O sea, America Central y el rol constructivo del denominado Grupo de Río. Los primeros años de los 90 se presentarían de la mano de la constitución del NAFTA entre Canadá, los EE.UU. y México, lo que dio lugar a comentarios, más o menos bien intencionados, acerca de que a partir de ese momento el territorio azteca ya no podría ser visto como ligado a nuestra región dada la interdependencia con la superpotencia.

Las crisis económicas y sociales de fines de los años 90 y comienzos del nuevo siglo darían como resultado el ascenso de gobiernos de fuerte perfil contestatario al Consenso de Washington y al poder e influencia americanos. Los casos de Venezuela, luego Bolivia y finalmente Ecuador y Nicaragua serían ejemplo de ello. La Argentina también se perfilaba, con sus particularidades, hacia esa dirección, sin por ello poder ser asimilada linealmente con estos últimos países. En este escenario, Brasil comenzaría a lograr combinar su tradicional estabilidad política con la salud macroeconómica lograda en los 90 y el boom de los precios de las materias primas, del cual es gran exportador, sin olvidar la viabilidad económica que el alto valor del barril del petróleo le dio a las explotaciones offshore de petróleo encontrado frente a Río de Janeiro y San Pablo. Ello, de la mano de un liderazgo carismático y pragmático como el de Lula y su capacidad, junto con la del PT, de superar la crisis política del año 2004-2005 por acusaciones de pagos ilegales a legisladores, que colocarían a Brasil en una posición de potencia indiscutida a nivel regional. Mas aún, vis a vis, a una Argentina ensimismada pos crisis del 2001-2002 y con una tendencia a lo “gestual” y a fricciones con los EE.UU. y los mercados internacionales.

Dentro de todo este escenario, tanto Brasil, como verdadera masa crítica de poder y hábil diplomacia, como los gobiernos bolivarianos, pusieron en el centro del discurso y del imaginario publico la idea de “Sudamérica”. Un corte imaginario en el Canal de Panamá que diferenciaba el espacio geográfico por donde habían caminado los caudillos libertadores -básicamente Bolivar, según este relato- y el Brasil. Una combinación sin muchas raíces históricas, dadas las abismales diferencias en el proceso de independencia de los países de habla hispana y del caso brasileño durante el siglo XIX, pero poderosa como imagen. Lo sudamericano servía y sirve a los bolivarianos para “dejar afuera” a los EE.UU. y sus planes hemisfericos. En tanto que Brasil no debe compartir cartelera con una potencia económica, demográfica, de gran importancia geopolítica dada su cercanía a los EE.UU,. poder petrolero y, algo no menor, una masa crítica inmensa de mexicanos que viven y votan dentro de la superpotencia. Ni que decir, de quitarse de encima también el paraguas de los EE.UU. sobre nuestra región, sin que por ello Brasilia descuide su vínculo con Washington. Eso sí, estableciendo ese vículo de manera bilateral, tal como lo hace con otras grandes potencias: China, Rusia, India y hasta Sudafrica. Lógica impecable tanto la de los bolivarianos como de los formadores de políticas brasileños. La duda es si resulta así para la Argentina. Quizás por nuestra posición geográfica, historia, tradición y posición relativa de poder, pivotear sobre relaciones realistas y constructivas con Brasil, EE.UU., paises claves de Europa, China y Sudáfrica, parezca un camino mas realista. Quizás menos épico, pero más redituable en el mediano y largo plazo.

Irán y América Latina: un tablero marginal en una partida mayor

El activismo y la desafiante postura del régimen iraní amenazan el equilibrio de poder internacional. Sin el peso de otras áreas claves del planeta, América Latina cobra cada vez mayor importancia en la política exterior de Teherán.

Energía eólica en la región: soplan buenos vientos

En nuestro país se están dando los primeros pasos a través del programa GENREN y de una serie de proyectos provinciales que buscan impulsar el aprovechamiento de esta fuente de energía limpia y renovable.

A paso de elefante

El desembarco del coloso de la siderurgia Arcelor Mittal y de la poderosa Jindal Steel & Power muestra el creciente interés de los capitales indios por radicarse en nuestro continente. En el sector de los hidrocarburos, las petroleras indias también están encarando compras de activos y proyectos de exploración en la región. De manera silenciosa, el gigante asiático se acerca a América Latina.


 

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